Ya compartí este post el año pasado, y lo compartiré las veces que haga falta. Tres horas de deberes al día!!! Y cuando se supone que los niños juegan, descansan, van de paseo, se comen el bocata....? Y.....cuándo duermen? Nos estamos volviendo locos. Se ve que en 7 horas que pasa El Niño en su "lugar de trabajo" no tiene tiempo de terminarlo y tiene que trabajar otras tres horas más. Y el fin de semana más de lo mismo. Nos parece corto, verdad? Pues ellos ya empiezan a trabajar el domingo, este día ya no se sale de casa, hay que estudiar. Para reflexionar. Ahí lo dejo!
Cada niño es un mundo y cada cosa tiene su momento. No tenemos que obligar a nuestros hijos a llevar el ritmo de otro.
Hace años, cuando yo trabajaba en una academia, ofrecíamos a los niños con 12 años ( no a todos), empezar a prepararse para los exámenes oficiales, para que cuando fueran un poco más mayores estuvieran listos para examinarse por libre. No es fácil enfrentarse a este tipo de exámenes, yo lo he hecho de mayor y puedo decir que no es fácil. Imaginaros lo duro que tiene que ser para un niño enfrentarse a ello.
Bueno, pues hoy en día, los padres ya quieren que sus hijos de 8 años empiecen a prepararse para esos exámenes, porque "en tal academia o en tal otra ya lo hacen". Señoras y señores, cuanto daño les hacen los corrillos de patio a nuestros hijos, que no les estamos dejando espacio para ser niños, sólo les ponemos a competir para ver quién tiene el hijo más listo.
Papá, mamá, profesores, por favor, dejadme ser un niño y disfrutar de lo que me toca. Quiero reír, jugar, soñar.... No quiero enfrentarme a cosas de mayores que no me corresponden, no quiero ser como otros, quiero ser yo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



- Sígueme en Twitter!
- RSS
Contact